miércoles, 1 de diciembre de 2010

DATOS BIOGRÁFICOS DEL C. CARLOS TREJO NAVA.

DATOS BIOGRÁFICOS DEL C. CARLOS TREJO NAVA.
Por J. León Rodríguez Zúñiga
Cronista Vitalicio Municipal.

Durante varios años pensé dar a conocer los datos biográficos de los personajes que han influido en la vida política y social del municipio de Bustamante, creo que don Carlos es uno de ellos.

Carlos significa hombre maduro, experto, amante, viejo. Mientras el apellido Trejo, tiene su origen extremeño y la descripción de su escudo de armas es: En campo de oro, un castillo de piedra acostado de seis crecientes ranversados de plata, tres a cada lado; Todo sobre ondas de azur y plata.

Carlos Trejo Nava, nació el 24 de agosto de 1930, en la Villa de Bustamante, Tamaulipas; Sus padres fueron: Odón Trejo Martínez y la Sra. María de Jesús Nava Gómez; sus hermanos de padre y madre son: Abdón, Longinos, Esperanza, Bertha, Inocencio, Rigoberto, Gloria, Ninfa, y Baudelio; sus medios hermanos: Crisógono (Chogo), Ma. Aurora, Pedro, Miguel y José Trejo Hernández.

De 1936 a 1942, comenta que realizó sus estudios de educación primaria en la Escuela Primaria “Gral. Alberto Carrera Torres “donde tuvo como maestros a Vidal Efrén Covián Martínez, Soledad, (de Cd. Victoria), Lucio Chávez Rivera, (de Miquihuana) Modesto Salazar, (de Jaumave), Antonino García, ( de Tula) y Ricardo Ruíz Verber, ( de Villa Bustamante), asistía a la escuela mañana y tarde, tuve como compañeros de escuela a Luisa y Bartolo Castro, Ninfa Zúñiga, Carlos Rodríguez y otros que de momento no me acuerdo, el Supervisor era de Palmillas y se llamaba Santos Montalvo, en esos tiempos venia un músico del aserradero que tocaba muy bonito me parese que su nombre era Albino Pineda, los comandantes de Bustamante siempre eran Baldomero Reyna o Candelario Tejada y como batallaban para someter al primo Baltazar Verber Nava, no podían con el porque, bueno le tenían miedo. Bueno aunque nuestra juventud fue muy bonita, bonita, de veras bonita, mira yo fui aficionado a los deportes como la charrería en la calle nueva, cacería, tiro al blanco, béisbol, voleibol y demás deportes propios de la región, con decirte que salíamos a jugar a Miquihuana y duraban dos, tres días o más si era necesario en las jugadas.

En 1950, contraje matrimonio con la señorita Olivia Torres Walle, y de nuestro matrimonio nacieron los siguientes hijos: Carlos, César, Anuar, Ma. Dolores y José Luis, fuimos muy felices, porque los vimos crecer a todos, formar sus propias familias y llevar una vida diferente a la que nos tocó vivir a nosotros, me refiero a otras fuentes de trabajo porque la mayoría de nuestros hijos estudiaron y Carlillos se defiende solo, hacen unos cuantos años murió mi esposa y siempre le pido a Dios que la tenga en su santa gloria, (Q.D.E.)

Retomando los tiempos de juventud deportiva, puedo decir: ¿Qué bonitos tiempos aquellos... Pero como en estos lugares tiene que entrarle uno a todo y tiene que sembrar para sobrevivir, pero más que todo por tradición resulta que en el año de 1955, me convertí en ejidatario del Ejido San Rafael de Álamos, cuando sembraba, en ocasiones levantaba cosecha y en otras mucho polocote o simplemente nada pues las tierras de temporal así son y hasta la fecha soy ejidatario, a veces nos echamos unos pleitazo y quedamos como hermanos porque en los ejidos así es la cosa.

NACE UN POLÍTICO (Segunda parte)

De 1958 a 1960, fue electo Presidente municipal, a propuesta del PRI, de Bustamante, Tamaulipas.
Del año 1961 a 1962, fue Diputado suplente por el IV Distrito Electoral.
De 1961 a 1964, desempeñó el cargo de Juez del Registro Civil, de Bustamante.
De 1965 a 1968, desempeñó comisiones del Partido Revolucionario Institucional.
De 1969 a 1971, fue Diputado propietario local por el IV Distrito Electoral.
De 1972 a1977, desempeñó el cargo de Jefe de Promotoría Ejidal de le Secretaría de la Reforma Agraria, en el Municipio de Tula.
De 1978 a 1979, Jefe de la Promotoría Ejidal de la Reforma Agraria, en los Municipios de Bustamante y Palmillas.
De 1979 a 1982, fue promotor de organización de productores agrícolas y forestales FOCC-S.A.R.H. En los Municipios de Jaumave y Tula.
De 1983 a 1985, fue Secretario de zonas áridas de la liga de Comunidades Agrarias de Tamaulipas,
De 1983 a 1987, desempeñó el cargo de oficial del Registro Civil en el Municipio de Bustamante.
De 1987 a 1989, desempeñó el cargo de tesorero municipal en Bustamante, Tamaulipas.

De 1990 a 1992, en consulta a la base fue electo Presidente Municipal del Municipio de Bustamante, Tamaulipas.

Dice que es miembro activo del PRI, desde la edad de 21 años, colaborando en el mismo desde su infancia en los eventos sociales y deportivos.

Actualmente es integrante del Programa de Sanidad Vegetal en el IV Distrito 1997.

Datos proporcionados por el C. Carlos Trejo Nava, el 12 de febrero de l997.

En entrevista posterior dice, que siempre tuvo el poder y que el último Presidente que estuvo bajo su mando fue, el C. Roberto Vargas Sánchez. 1996-1998.

Don Carlos Trejo Nava, es de los pocos políticos del municipio de Mineral de Bustamante, Tamaulipas, que se pasea hasta nuestros días por la plaza, calles, caminos, transportes colectivos con o sin sombrero, pues no se ve en él a un ciudadano bustamantenses acaudalado, sino a un ciudadano que vive tranquilamente esperando el día de su partida a sabiendas que manejó grandes capitales del municipio, pero que no tuvo el complejo de acumular riqueza para su vejez.

Res non verba.

sábado, 27 de noviembre de 2010


C. MARIA DE JESÚS NAVA GÓMEZ
(1888 – 1976)

 
    En el rancho conocido como San Miguel de Waldo, Municipio de Bustamante, Tamaulipas, nació la niña Ma. de Jesús Nava Gómez, el año de 1888. Fueron sus padres Protasio Nava Bernal, y Ma. de Jesús Gómez. Este matrimonio formó una familia numerosa integrado por: Feliciano, Protasio, José, Francisco, Juan, María de Jesús, Clara, María de la Luz, Belem y Cerafina Nava Gómez.
    Esta familia fue conocida como emprendedora, de mucho trabajo, siempre responsable dedicada a su pequeña propiedad, con el transcurrir de los años se fueron integrando a otras familias de la región, siendo semillero de gente trabajadora, educada, músicos y en algunos casos revolucionarios del Carrerismo.
    La joven María de Jesús Nava Gómez, contrajo matrimonio en 1912 con el C. Odón Trejo Martínez, hijo del Sr. Longinos Trejo, este nuevo matrimonio bustamantenses se constituyó cuando el primer periodo revolucionario gozaba de aparente calma, pues el general Alberto Carrera Torres, año y medio antes había tomado las armas para derrocar al Porfiriato y los malos hacendados del área, donde familiares de los Nava, también se enrolaron en su "Ejército Regenerador de Tamaulipas".
    El matrimonio Trejo Gómez, formó una familia numerosa, siendo su hijo primogénito el niño Abdón, quien nació un 22 de enero de 1915 y murió en 1993, Abdón fue toda una institución con el tiempo en Tamaulipas y la Cd, de México, pues tomó la carrera de las armas llegando a mayor y egresado del Heroico Colegio Militar de México. Fueron hermanos de
Abdón: Longinos, Esperanza, Carlos, Bertha, Inocencio, Rigoberto, Gloria, Ninfa y Baudelio. En un matrimonio anterior don Odón Trejo Martínez había tenido a Crisogono, María Aurora, Pedro y Miguel Trejo Hernández, pero doña María de Jesús, los veía como a sus propios hijos.
    Como podemos observar la familia Trejo Gómez fue muy grande y vivieron los momentos más difíciles de la Revolución Mexicana, sin embargo supieron sacar adelante a todos sus hijos. Al morir don Odón, la señora María de Jesús Nava Gómez, seguía dirigiendo a sus hijos sin importar que fueran adultos, les llamaba la atención con autoridad y cuando le asistiera la razón, es el caso de su hijo Baudelio que nada mas la veía llegar a donde el estaba y sin hacer ruido, salía escurridizo rumbo a su casa, aunque este gran personaje le hacia bromas sanas cuando le cambiaba los billetes verdaderos por billetes de juguete y para cuando se daba cuenta doña María de Jesús era muy tarde, sin embargo su buen sentido del humor le regresaba la sonrisa y se compadecía de su hijo diciendo: pobre de mi hijo que Dios lo cuide y como Bendición divina Baudelio todavía vive, toca instrumentos musicales, compone bonitos corridos de la región y los canta en estos tiempos.
    Todos los hijos de doña María de Jesús Nava Gómez, fueron progresistas gracias a su gran interés de conducirlos, formarlos y heredarles sanos principios, unos fueron militares, Abdón (mayor) e Inocencio (teniente), don Carlos, político honesto y reconocido, doña Bertha, enfermera en la Villa y los demás formaron familias que en la actualidad le sirven a Tamaulipas y a México, en diferentes trincheras de trabajo.
    Doña María de Jesús Nava Gómez murió el 29 de noviembre de 1976 en la Villa de Mineral De Bustamante, Tamaulipas, México, sus restos descansan en el panteón municipal de la propia villa, al final de la calle Morelos con destino al norte.
    Doña María de Jesús Nava Gómez, merece un lugar importante en las paginas de la historia de Mineral de Bustamante y Tamaulipas, hoy y siempre.

 
J. León Rodríguez Zúñiga
Cronista Municipal de Bustamante, Tam.
18 de Noviembre 2010.
 
A FUEGO LENTO III Por. J. León Rodríguez Zúñiga Cronista Municipal Correo electrónico: J.LEONRZ@hotmail.com.

viernes, 19 de noviembre de 2010

LOS FESTEJOS REVOLUCIONARIOS

A FUEGO LENTO III

Por: J. León Rodríguez Zúñiga

Cronista de Mineral de Bustamante, Tamaulipas, México.


 

LOS FESTEJOS REVOLUCIONARIOS

En estos momentos en todos los rincones del México moderno se festejan los doscientos años de la Independencia de México y los Cien años de la Revolución Mexicana. Los actos son masivos, de autoridades contadas, de instituciones completas por atención cívica y en forma muy humilde de quines sintieron de cerca la muerte de sus familiares que participaron en el el último acontecimiento revolucionario de la patria que adoramos y anhelamos sea más justa con el verdadero pueblo.

Es cuestionable que los ejidos de nuestra nación, no se escuchen en los medios de información, donde se esté festejando con todas las de la ley la Revolución Mexicana que inicio Emiliano Zapata Salazar y Alberto Carrera Torres, el primero a nivel nacional y el segundo en Tamaulipas con esfuerzo nacionalista.

Tal vez las grandes cabalgatas que se realizan en diferentes lugares de la geografía Nacional, justifiquen los intentos de lucha social de los revolucionarios que tomaron las armas para defender la tierra, entre ellos no podemos dejar de lado a Francisco Villa, cuyo nombre verdadero era Doroteo Arango. Aunque las cabalgatas se implementaron para rescatar la tradición de la charrerìa del México de ayer y fortalecer los lazos de amistad entre los hombres, caballos y pueblos.

Pues verá usted respetable lector, de esta manera se trasladaban los ejércitos revolucionarios de todos los tiempos a diferentes lugares, unos con varias jornadas de cabalgata, llevando armas, cañones, y todo tipo de municiones del momento. En la Revolución o tiempos modernos, los ferrocarriles trasladaban los caballos y los jinetes, mientras que en tiempos anteriores los barcos se encargaban de trasladar caballo y hombre, nadamàs cheque la historia de Hernán Cortes.

Pero regresemos al verdadero sentir de los que lucharon por vivir mejor hacen cien años, cuando tallar era un martirio por el simple hecho de que la fibra tenia que entregarse en la tienda de raya y todavía seguían debiendo a la tienda, o aquel pastor que cuidaba grandes ganados sin poder disfrutar nada, pues al perderse un cabrio tenían que pagarlo con trabajo, aquel vaquero que arreaba grandes ganados vacunos o caballares, pero que vivía en la pobreza absoluta, con vestido cuestionable, quizás los que vivían mejor en el medio rural eran los rancheros que sobrevivirán en los predios menos productivos, pero que ellos los hacían valer.

Mientras que en las ciudades los intereses eran diferentes, la lucha por la vida se daba entre los obreros, los que vivían en las pobres prefieres de la gran ciudad o pequeña, ahí donde los grandes capitales nacionales y extranjeros, querían más producción en sus empresas. Bueno la vida nacional se había estancado en dos clases muy marcadas. Los pobres en gran número y en un reducido grupo de ricos.

En estos tiempos los hombres y mujeres de la comunidad rural, tienen tierra, pero que ya mejor la venden para cambiar de rumbo, los creadores de chivas, vacas, caballos, asnos, mulas y otros, cada día son menos aunque con la ventaja de ser dueños y libres de ganancias, mientras que otros buscan mejores horizontes para progresar en todos los aspectos.

El problema se agrava cuando a cien años, todavía la inseguridad, busca introducirse en todos los grupos sociales del México actual. Pero es importante hacer notar que la verdadera Revolución Mexicana, es cuando se buscan mejores propuestas de bienestar social para los pueblos y claro que en períodos de cien años suceden muchas cosas impredecibles para el ser vivo sobre la tierra nuestra.

Res non verba.

¿Cuál es el antecedente de la Revolución Mexicana?


 A FUEGO LENTO III
Por: J. León Rodríguez Zúñiga
Cronista de Mineral de Bustamante, Tamaulipas.

 ¿Cuál es el antecedente de la Revolución Mexicana?


La época del Porfiriato en todo el país tenía diferentes caras ante la sociedad, en las grandes y progresistas ciudades el plano urbano lucía elegante, con un rostro diferente y marcado en comparación con las villas, barrios y pueblos pequeños; pero para las lujosas hacendadas todo era auge económico a costa de la explotación del trabajo humano.


Don Porfirio Díaz Mori, que venía de una clase media, de ganar gloriosas batallas para el país y por supuesto de luchar de mil formas para ascender al poder absoluto con planes de carácter social, mismo que fue cambiando con el correr de los años en la silla presidencial convertido en dictador adulado por capitales nacionales y extranjeros. Logró aglutinar a todo un pueblo de clase media, harapienta e intelectuales militares y civiles en poca escala pero inmersos en la gran masa social, para iniciar el movimiento revolucionario del 20 de noviembre de 1910, con el único propósito de derrocarlo por la vía de las armas.


¿En dónde surgen los primeros Revolucionarios de 1910?


 
En ciudades, villas, pueblos y sobre todo en las serranías mexicanas, se preparaban guerrilleros que después serían los enemigos del ejército del gobierno federal y de los estados al convertirse en numerosos contingentes levantados en armas alentados por el "Plan de San Luis Potosí", promulgado por Don Francisco Y. Madero.






En Tamaulipas, el profesor y general Alberto Carrera Torres, es el primer tamaulipeco que toma las armas en contra del porfirismo, apoyando a Madero y por ende a los obreros, campesinos y peones que sufrían la desigualdad social del momento.
Hoy en día, en algunos pueblos como Mineral de Bustamante, nos podemos pasear por las calles Negrete, Josefa Ortiz de Domínguez o mejor dicho por las arterias orilleras y nos daremos cuenta que siguen siendo las mismas, cercadas con piedra bola, órganos y rama, en otras palabras ahí no llegó la mano benefactora de la revolución cantada y encantada, pero sí se puede gozar de libertad para dormir las 24 horas si se quiere o trabajar cuando se necesite, pues esa libertad sí está vigente.


Pero: ¿Quiénes se levantaron en armas en la región de Bustamante, Miquihuana, Palmillas, Jaumave y Tula, Tamaulipas. Mier y Noriega y Dr. Arroyo; Nuevo León?


En primer lugar hagamos una remembranza de los hombres y mujeres que participaron en la Revolución y busquemos su origen.


En 1859, existía una familia integrada por Dionisio Carrera y Petra Muñoz, en la hacienda del Carmen, Jurisdicción de Villa Hidalgo, San Luis Potosí. Donde se cree que nació Candelario Carrera Muñoz, pero se comenta por otra parte que era originario del Municipio de Guadalczar del mismo estado, don Dionisio y doña Petra, fueron los padres de Candelario, Octaviano y Mariano Carrera Muñoz.
Mientras tanto en el rancho de San Antonio de Padua, Jurisdicción de Bustamante, Tamaulipas, otro matrimonio formado por Epifanio Torres y Felicitas Villanueva, trajeron al mundo a la niña Juana Torres Villanueva un 24 de Junio de 1858. El matrimonio integrado por los Torres Villanueva, fueron también los padres de Petra Torres Villanueva, hermana directa de doña Juana Torres, no se tienen datos de otros hermanos hasta la fecha.


¿Cuáles fueron los Hijos de Candelario Carrera Muñoz y Juana Torres Villanueva?


 Candelario Carrera Muñoz, contrajo matrimonio con Juana Torres Villanueva entre los años de 1886 o 1888. Debo aclarar los años anteriores porque doña Juana aseguró que su hijo Alberto nació el 20 de agosto de 1887 en el rancho de Atarjeas, municipio de Bustamante y don Candelario asentó en acta de Calabacillas, que su hijo había nacido el 20 de agosto de 1889 en el rancho el Polvo, la verdad es que los datos de nacimiento de doña Juana oscilan en dos fechas diferentes, 24 de junio de 1858 y 1859, en caso de
ser cierta la primera y es la mas segura, porque en la tumba de doña Juana Torres Villanueva, ubicada en el panteón municipal de San Luis Potosí, denominado . "El Saucito". Dice: "Nació el 24 de Junio de 1858 y murió el 22 de Agosto de 1940", (dato proporcionado recientemente por Antonio Humberto Aranda Carrera el 11 de noviembre del 2010, nieto de Don Benito Carrera Torres). Don Candelario nació en 1858, según la edad que dio cuando registró a su hijo Alberto. Este humo de fechas de nacimiento alcanzó a don Alberto Carrera Torres, pues no se ha dilucidado cabalmente
la fecha de su nacimiento de acuerdo a una acta fidedigna.


  
Es el matrimonio Carrera Torres, padre de varios revolucionarios y una mujer, llamados: Alberto, Eutiquio, Francisco Sulpicio, Fausto, Antonio, Benito y Juana, Carrera Torres, otro hijo de don Candelario fue Eduardo Carrera y reconocía como sobrinos directos doña Juana a Prudencio y Ángel Carrera Torres, probablemente fueron hijos de doña Petra hermana de doña Juana, es aquí donde tienen vigencia las palabras de don Román Bernal Covarrubias quien fue soldado de los Carrera, cuando aseguraba que don Candelario vivía con las dos hermanas, sin embargo esto requiere de mayor investigación histórica.


Ahora bien, Octaviano (desconozco su grado militar hasta el momento) y el Coronel Mariano Carrera Muñoz, hermanos de don Candelario, también entraron en la revolución y defendieron la causa hasta el ultimo momento.


Otros familiares de apellido Carrera son: Rafael Carrera Ávila, con grado de teniente coronel y Miguel Carrera Ávila quien fue fusilado por los carrancistas en la barda del corral de la hacienda de Calabacillas, estos dos militares fueron hermanos de la señora Ma. Santos Carrera Ávila y el padre de ellos fue Tiburcio Carrera.


Tiburcio fue hombre muerto, cuando quiso escapar de un piquete de soldados carrancistas que llegó a Calabacillas allá por 1917, pero lo alcanzaron los citados enemigos; primero le mataron la mula en que trataba de escapar y después lo aprendieron y sin más juicio lo colgarlo de un mezquite muy cerca del estanque viejo de la Hacienda Calabacillas Municipio de Bustamante, Tamaulipas.
Estos últimos datos fueron proporcionados por familiares de los Carrera Torres, cuyos nombres son: Mateo y José Santos Martínez Carrera, el 27 de junio del 2010 y corroborados por un servidor con las fechas alusivas al rompimiento de los Carrera Torres con los carrancistas, para seguir al Villismo.


Cerraré la presente columna con la siguiente reflexión. Un día como hoy, el pueblo mexicano de todas las clases sociales, sobre todo humildes y clase media, entre rancheros y haciendas menores, le dijeron basta al porfirismo, a los caciques, hacendados extranjeros y mexicanos que explotaban sin medida alguna en los diferentes aspectos, para que tú y yo como ciudadanos libres que somos, gozáramos de la tranquilidad que se respira entre comillas, pero ya no queremos revoluciones de ese tipo, busquemos alternativas diferentes, porque recordemos que en Bustamante, Tula, Palmillas, Jaumave y Miquihuana, entre otros municipios tamaulipecos, se han gestado los movimientos revolucionarios de 1810 y 1910, con Mateo Acuña y Alberto Carrera Torres.
Res non verba.

A FUEGO LENTO III Por. J. León Rodríguez Zúñiga Cronista Municipal Correo electrónico: J.LEONRZ@hotmail.com.

lunes, 23 de agosto de 2010

XXXIII CONGRESO NACIONAL DE CRONISTAS (BICENTENARIO Y CENTENARIO DE NUESTRAS LUCHAS LIBERTARIAS)


TEMA III: DEBILIDADES Y FORTALEZAS DE LA REVOLUCIÓN

MEXICANA EN TU LOCALIDAD.

En estos días, estamos celebrando en toda la geografía nacional; El Bicentenario de la Independencia de México de 1810 y el Centenario de La Revolución Mexicana de 1910.



Estos dos acontecimiento celebrados con una centuria de distancia, mismos que ya no queremos que se repitan en nuestros tiempos, porque las experiencias que nos narraron los protagonistas en sus últimos días de su vida, siempre fueron de dolor y dijeron: “ojalà y no volvamos a sufrir una rebelión, porque muere mucha gente inocente y sobre todo sufren mucho los niños que quedan huérfanos o abandonados, así como nosotros sufrimos en 1910, al iniciarse la Revolución Mexicana”.


Es una gran verdad que a principio del siglo XX, el “porfiriato” ya estaba envejeciendo, sobre todo los grandes hacendados mexicanos y extranjeros, que se habían convertido en unos auténticos explotadores de los pobres, robando tierras al ojo complaciente de un gobierno maduro y comprometido con los capitales nacionales y trasnacionales. Mismos que dieron motivos suficientes para que mexicanos que sufrieron las injusticias, dieran sus testimonios antes y después de la revuelta nacional.

DON VICENTE JERÓNIMO HERNÁNDEZ

(1897- 1995)

Nos comenta don Vicente Jerónimo Hernández, quien nació en 1897 en la Joya de Palos Blancos, Jurisdicción de Bustamante, que sus padres fueron: Jesús Jerónimo Becerra y doña Estéfana Hernández Barrón. Mi padre trabajaba como pastor, siendo los administradores de la hacienda de los Castaños, Cecilio Sánchez y Damián Limón. Para 1910, yo tenía 13 años y ya me daba cuenta de las injusticias de los capataces y administradores, la gente trabajaba mucho en los ranchos y haciendas; tallando ixtle, cuidando el ganado, como las vacas, sacando tierra de los estanques, bueno todo el trabajo de una casa grande, por un sueldo que no alcanzaba para la gorda, pero ya se escuchaban voces de la peonada que decían,… “mucha gente está inconforme con los patrones” y un profesor lucha por los derechos de los peones. No tardó mucho tiempo cuando empezaron a escapar los trabajadores y decían que ya se habían levantado en armas con Alberto Carrera Torres, en la sierra de Marcela, muy cerca de Miquihuana. Para cuando nos dimos cuenta que los levantados luchaban por alcanzar la libertad de las haciendas, los administradores abandonaron el lugar, otros se agregaban al grupo del profesor, convencidos que también eran explotados, solamente los más cercanos se fueron a informar a ciudad Tula y ya no regresaron.



La gente de la “Joya” de Palos Blancos, se remontó en lo alto de las sierras, unos en la “Mesa de los altos”, otros en el “Astillero”, en la “Laguna”, “Santa Lucía”, en el “Pinal” o en el “Cerro alto del pueblo”, que le llaman de las “Brujas”, en los años de 1910 a 1913. ¿qué recuerdos?,… ahí comíamos, sotol, miel de maguey, papas del monte, nopalitos, chochas de sotol y otros alimentos del monte, lo mismo hicieron los pobladores de Bustamante, El Gavilán, Santa Efigenia y los pueblos cercanos.



Durante los primeros años de la Revolución, se dieron de alta con el general Alberto Carrera Torres: Leonides Pérez, Crescencio Pérez, Gregorio Jerónimo, Martín Jerónimo y muchos más, ya cuando estaba en marcha la pelotera, no sabíamos de quien defendernos, si de los carreristas, villistas o federales, pero bueno de lo alto mirábamos como hacían las polvaredas por las veredas, carriles y caminos reales.



En el rincón de la “Tinaja” se realizó una reunión con algunas gentes, para irse a dar de alta en la “Marcela” con el general Carrera Torres, la realizó Ricardo Barrón Pérez, (quien con el tiempo llegó a ser capitán); nos fuimos con él cuatro personas: Pedro Pérez Grimaldo, Macedonio Castillo, Sebastián Castillo y un servidor Vicente Jerónimo Hernández. Después de presentarnos con el general Carrera, nos mandaron a cuidar los caballos a un lugar llamado “El Milagro”, ahí estuvimos tres días y en eso llegó el capitán segundo Tiburcio Carrizales a pedirle una comisión al general.



Las cosas siguieron difíciles en las altas montañas de Bustamante, una ocasión se reunieron a conferenciar o a platicar los rebeldes y los del gobierno, en el punto llamado la “Joya Verde”, se dieron un abrazo los generales, dijeron después que era el abrazo de la paz; acamparon por una noche en el mismo lugar, muy cerca de un estanque, para el Sur, los carreristas y para el Norte, los del gobierno, entre los alzados se decía que ya se iba a terminar la guerra, pero después de unos meses volvió a prenderse la mecha.



DON IGNACIO MARTÌNEZ CASTILLO

(1888-1961)

Don Julián Martínez Bernal, contaba que su padre, Ignacio Martínez Castillo, siempre le dijo, que era muy dura la revuelta, porque se llevaban a gente trabajadora a tomar las armas, no importaba que fueran personas de paz, pus el gobierno los levantaba sin consentimiento y se los llevaba amarrados, mancornados de los brazos, eso era de leva. “La leva consistía en juntar gente del pueblo que andaba trabajando la tierra, los llevaban a la cárcel municipal de las Villa o ciudades, tal y como sucedió en Bustamante cuando se llevaron a varios y de ahí los mandaron como prisioneros a ciudad Tula, después los trasladaron a ciudad Victoria por tierra, de Victoria a Monterrey por tren, derecho a la penitenciaria y de ahí los sacaron uniformados al servicio del gobierno, a cargo del subteniente Jorge Martínez”.



Nosotros, (Eugenio Vargas Barrón, Cipriano Martínez e Ignacio Martínez Castillo), andábamos sembrando la tierra en el lugar llamado “Los Jacales”, muy cerca del Gavilán, de allí nos llevaron de leva y Guillermo Contreras se vino caminando al rancho, con los aperos cargados (coyundas).


Entrevista realizada el 10 de octubre de 1987


Estando en Monterrey, N. L. en tiempos de la Revolución, presentamos resistencia tres días y sus noches cuando bombardearon el Cerro de la Silla. De Monterrey, nos fuimos a Saltillo, pero nos escapamos caminando por los diferentes cerros, llegamos a Bustamante, pero antes, en San Antonio Piedra Nevada, N. L. nos dimos de alta con el profesor Alberto Carrera Torres, quien nos invitó una buena comida y de pocos días marchamos a tomar la ciudad de Tula, Tamaulipas, un 21 de mayo de 1911, muriendo en la refriega, Severo Martínez. Después de la primera parte de la Revolución, me quedé a cuidar a mi familia en los escondites de las sierras del pueblo.





ROMÁN BERNAL COVARRUBIAS.

(1899-1994)


Otro soldado del “Ejercito Libertador de Tamaulipas”, al mando del profesor Alberto Carrera Torres, fue el señor Román Bernal Covarrubias, quien se dio de alta con el capitán primero Pedro Navarro, en Jaimes, Jurisdicción de Tula, Tamaulipas, el 19 de mayo de 1911 y que 2 días después participaría en la toma de Tula (21 de mayo 1911), aseguró que mucha gente de Bustamante se agregó a la lucha armada encabezada por el joven militar Revolucionario, Carrera Torres, entre ellos: Maximino Bernal Covarrubias, Pedro Reyna Vázquez, Cruz Reyna, José Serna, Pedro Reyna, Guillermo Contreras, Pedro Contreras (hijo de Antonio Contreras), Agustín Martínez Barrón, Emilio Bernal Covarrubias, Santiago Hernández, Cleofás Hernández, Feliciano Reyna, Tiburcio Sustaita y Amado de León. Todos ellos de la Congregación y hacienda “El Gavilán, ahora Ejido Gral. Felipe Ángeles).



Del Rancho “El Aguacate”, Ángel Carrera Torres, Candelario Carrera Torres, Eutiquio Carrera Torres, Antonio Carrera Torres, Donaciano Ávila, Máximo Quintero Covarrubias, Felipe Quintero Covarrubias, Porfirio Urbina, Ovidio Becerra Torres, Marcos Becerra Torres, (primos del general Carrera), pues le comento que don Candelario Carrera Muñoz, padre de los Carrera, tenia trato con doña Juana Torres y su hermana Petra Torres.

2Existe una fotografía de don Eugenio con carrillera y fusil, en la familia del Gavilán.

De San Miguel de Waldo: Feliciano Nava, Guillermo Becerra y Carlos Domínguez y de la Joya de “Palos Blancos”: Se levantaron en armas con mi general Carrera; Manuel Alemán, Vicente Alemán, Miguel Martínez, Fernando Martínez y Leoncio Martínez.



De la Villa de Bustamante, se metieron a la bola: Enrique Báez, Antonio Torres, Othòn Castillo Álvarez y sus hijos Othòn y Malaquías Castillo Badillo, Vidal Castillo, Bernardino Alvarado, Celedonio Rodríguez, Donato Tejada Eguía, Hermilo Trejo, Pedro Trejo, Inés Tejada, Flumencio Rivas, Wlfrano Torres y su hijo Cipriano Torres.



DON TORIBIO TEJADA RUIZ

(1906- 1999)
Tiempos de la Revolución en Bustamante. Iniciada la Revolución Mexicana de 1910, se dieron varios enfrentamientos entre federales y revolucionarios en los distintos puntos geográficos del territorio nacional, sin escapar a ello la Villa de Bustamante, Tamaulipas, lugar donde se levantaron varios campesinos en armas, por diversas causas, entre ellas, las injusticias sufridas por parte de los malos hacendados y apoyaron sin temor alguno al profesor Alberto Carrera Torres.



Cierta ocasión, los guardias informaron que por el camino real procedente de ciudad Tula, venían unos federales, entonces la gente se salio del pueblo, para esconderse en los arroyos, las cañadas cercanas; de igual manera, unos ciudadanos carreristas que seguían la revoluciona se apostaron en los siguientes puntos:



Desde el Cerro de San Miguel, vigilaba Juan Rodríguez Gatica y 10 hombres más; mientras que en el Cerro Borrado, se encontraban: Saleto Aguilar, Rómulo Eguìa, Guadalupe Castro, Donato Tejada Eguía y otros. Del cerro Borrado, se vino Rómulo Eguía, haciendo fuego a los federales que se encontraban en la Villa de Bustamante, siguieron a Rómulo sus compañeros de armas y se posesionaron en la cerca de piedra del Panteón municipal y desde ese lugar sostuvieron un breve tiroteo con los federales, quienes se resguardaban en la cerca de piedra del solar de Miguel Salas, que ahora es de Fidencio Llamas González.


Entrevista con el Sr. Román Bernal Covarrubias, el 30 de abril de 1991, en ciudad Victoria, Tamaulipas, México, por el cronista.

Tal vez los federales se dieron cuenta que estaban en peligro y decidieron retirarse rumbo a la Joya de Herrera y Las Antonias, por el rumbo donde el sol se mete, pues sabían que tenían pocos hombres y podrían ser derrotados sin ningún problema. Pero cabe destacar que en el Cerro de la Santa Cruz, se encontraban varios revolucionarios y en la cuesta de San Isidro, rumbo a la Joya de Palos Blancos, el Gral. Alberto Carrera Torres y sus fuerzas cercanas, observaba la llegada de los federales por el valle de Calabacillas, San Miguel de Waldo y la Hacienda el “Gavilán”, sin hacer disparo alguno, pues sus soldados ya los habían echado en corrida.



Por esos tiempos existía el escuadrón Morelos, a cargo del coronel Leonides Pérez quienes seguían las órdenes del Gral. Alberto Carrera Torres ; entre ellos destacaban Ponciano Compéan y Bernabé Rodríguez Gatica. Existía también otro grupo llamado “Los charros” a favor del gobierno, dirigidos por: Juan Manuel Orozco, Vicente, Timoteo y Fructuoso Alemán. Pero de poco tiempo se agregaron al carrerismo.



Varios maestros apoyaron la Revolución, a las órdenes del profesor Alberto Carrera Torres, como Tomás Catache, originario de Felipe Ángeles, Augusto Montes de origen cubano, Mauricio López Rivas, (corneta y tambor) del estado mayor del general, llego a coronel. Antonio García, de Doctor Arroyo y Felipe Rangel de Bustamante.


MARTÍN CORREA PÈREZ.

(1897-1987)
En 1980, (entre los meses de Abril, Mayo y Junio) un servidor estaba preparando mis trabajos de recepción profesional en la Villa de Bustamante, Tamaulipas, con el tema: “Teorías contemporáneas del aprendizaje”, para poder titularme como profesor de educación primaria, siendo alumno de la Normal Rural “Maestro Lauro Aguirre”, del Ejido San José de Las Flores, Municipio de Gûemez, Tamaulipas. En los tiempos libres, me gustaba dialogar con las personas de más edad.

Un día, inicié agradablemente la plática con el señor Martín Correa Pérez, quien a sus 12 años cumplidos (12 de noviembre de 1897), había presenciado la llegada del profesor Alberto Carrera Torres a la Villa de Bustamante, ya como revolucionario en los primeros días de mayo de 1911 y me comentó lo siguiente:



Don Alberto Carrera Torres, llegó a la presidencia municipal en los primeros días de mayo de 1911, agarrò presos a don Adelaido Guerra, encargado de la oficina de hacienda, a Praxedis Navarro, comerciante importante del pueblo, quien tenia su tienda en la casa de la esquina donde ahora vive el Sr. Guillermo Rodríguez Ríos, a Liborio Reyes, encargado de la oficina de correos y a Leandro Correa Castillo, (mi padre) pero la profesora Socorro, habló por ellos y los soltó.



Después de soltarlos; los soldados del profesor Carrera Torres, quemaron las tiendas que tenia el pueblo, por ser enemigos de los revolucionarios y (entre ellas se fue la del señor Praxedis Navarro) y después se marcharon para la sierra de Valle Hermoso, Jurisdicción de Miquihuana, donde decían que tenían el “Cuartel General”, otros platicaban que en las montañas de Marcela, muy cerca de Nuevo León. Las señas quedaron, pues las vigas se veían quemadas varios años después, como muestra permanente de las huellas de los revolucionarios.

5Estos datos los dio un testigo presidencial. Sr. Toribio Tejada, entrevistado el año de 1989.
 Pero las cosas no paraban ahí, después de unos meses, se dio un enfrentamiento entre carreristas y federales en la villa de Bustamante, perdiendo los últimos. En esa ocasión salieron los federales rumbo a la Joya de Herrera. Mientras que el profesor Carrera y su gente continuaron rumbo a Tula y tomaron la plaza. Los que llevaron la Bandera fueron Leandro Correa y Juan Verbrer (viejo), rumbo a Cerritos, S.L.P. Y Después a San Luis, retirándose de ahí por falta de refuerzos.



Don Martín estaba tan emocionado en la plática, que aproveché el momento para preguntarle de los maestros que conoció en su niñez y claro durante su juventud, respondiendo con una mirada sobre sus anteojos y la sonrisa como distintivo de un bonito recuerdo. – Mire “Lonche”: Los primeros maestros de la villa de Bustamante, en 1910, fueron; Tomás Catache, del Gavilán, ahora Ejido Felipe Ángeles, Augusto Montes, de origen cubano, Antonio García, en 1911, de Doctor Arroyo, N. L., don Felipe Rangel, en los años de 1913 y 1914, de Bustamante y vivía en el solar que es ahora de Juan Rangel Silva y la maestra Hortensia Castro. Ellos daban clases en la casa donde vive Baudelio Trejo Nava, para los varones y en la casa de Bernardo Maldonado a las mujeres o niñas.



Para terminar, nuestra agradable conversación me dijo: En 1913, Miquihuana, Bustamante y Calabacillas, tenían red telefónica y la carretera (calzada) de las Pozas, se empezó a construir por mandato del Gral. Alberto Carrera Torres, con albañiles del Gavilán y Bustamante y eso es de lo que me acuerdo de los tiempos de la Revolución. Don Martín Correa Pérez, murió el 12 de Enero de 1997 a los 89 años de edad y dos meses cumplidos, en V. Bustamante, Tamaulipas, México y fue sepultado en el panteón municipal del mismo lugar.


6Datos recabados, por J. León Rodríguez Zúñiga, en junio de 1980.


SR. HILARIO RÍOS REYNA

(1898-1979)


La Muerte del Huitlacoche.- En un día cualquiera, pero en tiempos de la Revolución Mexicana, los campesinos de la villa salían a sembra sus parcelas, en busca de obtener el sustento para sus familias. El Sr. Hilario Ríos Reyna, quien le trabajaba a don Fructuoso Alemán al igual que otros jornaleros; se encontraban preparando la tierra en el potrero común conocido por todos como “La Virgen”. La platica que tenían como novedad, era el levantamiento en armas del profesor Alberto Carrera Torres, varios ciudadanos de Bustamante y la región, en contra de los ricos hacendados. Pero don Fructuoso Alemán, quién pertenecía a los ricos medianos de Bustamante, al escuchar la platica les dijo: “Ese profesor no hará nada contra el gobierno. ¡ Pues el gobierno,… tiene muchos soldados, armas y dinero para acabar con los revoltosos!. ¡Pronto los acabará!



Después de terminar sus palabras que habían salido emocionadas, desde lo más profundo de su pecho…. Se empezaron a escuchar unos cascos de varios caballos que pisoteaban con fuerza sobre la tierra polvorienta, que cabalgaban por fuera del lienzo del potrero, llamado común de “La Virgen”. Venían del rumbo del la cuesta del Cerro de San Isidro, con dirección Norte – Sur, entre un camino bronco y ya estaban llegando al carril del estanque viejo del común, iban para el Rancho de San Rafael y seguramente después para Tula, Tamaulipas. Era el Revolucionario Carrera Torres; al darse cuenta don Fructuoso Alemán, se dejó caer en el arroyo que tenia a unos cuantos metros de distancia, abandonó caballo y buena silla, para escaparse. No se supo mas de don Fructuoso, si no hasta pasados unos dos años.



Otro individuo que era guardia voluntario del gobierno municipal, fue reconocido por los revolucionarios, estos levantaron sus rifles o carabinas 30-30, le apuntaron,… jalaron el gatillo y fue hombre muerto, el apodo que tenía aquel desgraciado hombre, era conocido como: “El Huitlacoche”. Después de ultimarlo, siguieron a San Rafael y desde entonces está en ese lugar un montón de piedras que ha colocado la gente con el paso de los años y recuerdan los que saben. ¡Aquí mataron los revolucionarios de Carrera Torres al Huitlacoche!



Don Fructuoso Alemán, sería ahorcado un tiempo después en compañía de su hijo Jorge, colgándolos de uno de los morillos de su propio rancho, mejor dicho, en la troje de San Rafael de Álamo, municipio de Bustamante. Tamaulipas.



DON PEDRO TREJO HERNANDEZ.

(1900- 1990)
Don Pedro Trejo Hernández, nació en Villa Mineral de Bustamante, Tamaulipas, un 29 de Junio de 1900 y se fue a la Revolución con las fuerzas del profesor Alberto Carrera Torres, quien se levantó en armas apoyando el “Plan de San Luis, Potosí”. Don Pedro, le comentaba a sus hijos que se dio de alta con su coronel Tiburcio Sustaita, cuando tenía 11 años de vida y militaban bajo las órdenes de su general Carrera Torres. Una vez metido en la Revolución, tenía que pelear contra el enemigo y cierta ocasión que el jefe preguntó a la tropa, si había un soldado que supiera leer y escribir,… nadie contestó, entonces él se armó de valor y le dijo a su jefe: Yo se leer y escribir muy poco. En ese momento le pasaron un documento para que le diera lectura y como pudo empezó a deletrear el escrito, siendo aprobado por su jefe inmediato y desde ese momento lo tomaron para hacer escritos de guerra.



Su jefe militar había tomado preso a un enemigo de la revolución, que el Gral. Villa lo quería vivo y tenían que llevárselo a donde lo pedía, a una estación de ferrocarril retirada de donde se encontraban, pero con medidas de seguridad muy efectivas y concretas, claro que con contraseñas especiales y fue comisionado para ese delicado encargo el joven soldado Pedro Trejo Hernández. Las indicaciones que recibió de su jefe fueron las siguientes: “Usted llevará al reo hasta la estación señalada, claro que usted no conoce a mi general Villa, pero por las señas que usted llevará, lo reconocerá mi general, Ya le mandé un telegrama a mi general. En su hombro llevará un sarape y en el sarape una flor roja, no se valla a mover de la estación cuando llegue, pues mi general Villa le llamará por su nombre y le preguntará por el reo. Aseguraba Don Pedro en sus charlas a sus hijos, efectivamente, después de un rato que llegué a la estación indicada, me llamó una persona y me preguntó por el reo, claro que por el nombre, le respondí que ahí lo tenía, se lo entregué y con una sonrisa me dijo: muy bien muchachito, regrese con su jefe, déle las gracias y mis saludos”. ¡Fue así como conocí a mi general Villa!


7Testimonio que le contaba Don Hilario a su hijo Inés Ríos Reyna y rescatado por el cronista el 5 de Enero del 2010.

Después de haber andado en las balas y apaciguada la Revolución, don Pedro Trejo Hernández, regresó a su pueblo y se convirtió en un exrevolucionario excitoso, pues no se metió con nadie, ni alardeaba de haber andado en la lucha armada, simplemente se dedicó a trabajar, fue dos veces presidente municipal, suplente del diputado Urbina, por el Cuarto Distrito Electoral, con cabecera en Jaumave, Tam., funcionario del estado en el municipio, representante de los veteranos de la revolución, un próspero comerciante y ganadero. Después de ver crecidos a sus hijos y quedar viudo, volvió a casarse y con el silencio que lo caracterizó siempre, se trasladó a la capital (ciudad Victoria) del estado para que su hija menor Palmira, recibiera la educación necesaria, murió el 31 de enero de 1990, en ciudad Victoria, Tamaulipas a la edad de 89 años, en un panteón de esta ciudad capital, descansan sus restos.



Antes de morir, tuve la oportunidad de dialogar con don Pedro Trejo Hernández y me comentó lo siguiente:



Bustamante, tenía muchas cosas. Estaba un rancho de vino frente al campo del tanque viejo , los dueños eran: Don Diego Reyna, Isabel Alvarado y Ricardo Barrón. También había mercado, carnicería, peluquería y tendajos con techo de palmito. La casa circular era donde vivía Don Florencio Rodríguez, en la casa donde vive Juan Hernández, había una panadería, en la casa de Liborio Reyna, había una talabartería.



Fueron Veteranos de la Revolución: Juan N. Ruiz, Leonides Pérez, profesor Tiburcio Sustaita, Bernabé Rodríguez Gatica, Juan Rodríguez Gatica, Mauricio López Rivas, Marcelo Trejo C, Rafael Pérez Trejo (capitán), Othon Castillo Álvarez, Othon Castillo Badillo, Malaquías Castillo Badillo, Wlfrano Torres, Cipriano Torres, Ponciano Compeán, Donato Tejada (llego a mayor), Donato Rivas (registro publico en S. L. P),



Del municipio: Juan Mendoza (de San Antonio), Servando Gómez (del Caracol), Dionisio Reyna (caracol), Resalió Reyna (caracol), Enrique Báez (Bustamante), Juan Báez (grado teniente), Pedro Nava Hernández, Inés Nava, Emilio Hernández (grado subteniente y secretaría de guerra).



Los militares grandes fueron: Prof. Y Gral. Alberto Carrera Torres, Prof. Tomás Martínez Catache, Gral. Pedro López Morales, Antonio López Morales, Ernesto Reyna Nava. En ese entonces, el lugar que se llama Altamira correspondía a Bustamante; siendo presidente municipal Leovigildo Trejo lo reclamó, de igual forma lo hice yo como presidente municipal en 1937, Juan Ávila también lo reclamó en 1949-1951 y lo dejo perder Prudencio Quintero. (Durante el gobierno de Eustaquio Pardo).



Bustamante, tenía muchas cosas importantes: Una plaza de toros, que estaba ahí por los solares de José Medina y Valente Pérez. Para 1925 ya había culto. (Religión evangélica). En la casa que es de León Rodríguez iban a hacer la iglesia, ahí reunieron bastante caliche para hacerla los Tejada; todos ellos no se habían bautizado por la iglesia católica. También teníamos teléfono, estaba en la presidencia y el encargado era Hermenegildo de León. Una ocasión trajeron a un reo que amarraron de una pie con una cadena y lo sujetaron de un palo y andaba vuelta y vuelta y ahí hacia sus necesidades. En 1920, los señores José Dolores Alvares, Martin Alvares, Rómulo Báez y Severiano Díaz, tomaron la presidencia municipal de Bustamante. Después de la revolución se cantaban algunos corridos chistosos, como el de Leonides Pérez que decía: Andaba Leonides Pérez / Que por el viento volaba / Y el pobre de Manuel Vázquez / Que ni saliva alcanzaba. Salió doña Pantaleóna / Con su rebozo de bola / Si hayan a Bardomiano / Le echan aire con la cola. Bardomiano era un bandido y doña Pantaleona vivía en las Albercas.



Con estos versos terminamos la acogedora plática y no logramos encontrarnos en otra ocasión, pues poco tiempo después me informaron, que don Pedro había muerto el 31 de Enero de 1990 y fue sepultado con honores militares en un panteón privado de ciudad Victoria, Tamaulipas. De ésta manera, he contribuido con mis trabajos históricos, que sucedieron en mi municipio, Mineral de Bustamante, Tamaulipas, México.

8Testimonio del Sr. Jacinto Trejo Hernández (Hijo), 19 de mayo de 2010.

J. León Rodríguez Zúñiga

Cronista Municipal de Mineral de Bustamante, Tam.

Puebla, Puebla a 23 de Julio del 2010.

FUENTES:

Testimonios directos con los protagonistas e hijos de algunos de ellos.

Entrevistas de personas que durante su niñez, vivieron el movimiento Revolucionario en el municipio de Bustamante, Tamaulipas.

Oficina del Registro Civil, de Bustamante, Tamaulipas.

Archivo Histórico Municipal

Archivo Histórico del Estado de Tamaulipas.

9Entrevista con Don Pedro Trejo Hernández el mes de Julio de 1997, en ciudad Victoria, Tam.

RESUMEN

Estimados cronistas nacionales, en el marco del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicanas. El día de hoy, me siento comprometido con la crónica de nuestra patria y sobre todo con las mujeres y hombres de Mineral de Bustamante, Tamaulipas, México.

Entiendo por debilidades, la falta de vigor, el desánimo, la carencia de energía de mis coterráneos para luchar contra los hacendados y las autoridades del Porfiriato a principios de 1900, para quitarse la tiranía. Al ser explotados con sueldos miserables que no resolvían lo esencial del ciudadano mexicano y que cada día lo hacían más pobre y dependiente de los poderosos.

Por fortaleza, la fuerza necesaria que requerían los nuestros para luchar por un destino mejor a favor de sus hijos, el valor que no los doblegara en ningún momento, en la búsqueda de motivos suficientes para luchar sin tregua alguna contra el acoso constante en las grandes casonas o jacales, dónde vivían su desgracia de ser pobres y sobre todo, el momento de unirse los explotados y rancheros, para luchar hasta vencer o morir, sin huir de su responsabilidad de ser libres, como así lo hicieron, encabezados por distintos hombres y mujeres de bien al iniciar la Revolución Mexicana de 1910, siguiendo los pasos del “Apóstol de la Democracia” Francisco Y. Madero.

En ésta ocasión, daré a conocer una parte de las entrevista que realicé a varios soldados que fueron, “veteranos de la revolución e hijos de algunos de ellos”, pero que por diversas circunstancias jamás los tomaron en cuenta las autoridades, para ofrecerles una pensión decorosa y en su mayoría murieron pobres, platicando las historias de sus generales, jefes de armas con los que se dieron de alta, los combates que tuvieron, las hazañas victoriosas contra sus enemigos y también las derrotas sufridas, bueno hasta las traiciones de los mismos revolucionarios.

Estas charlas, las hacían en los tendajones, la plaza del pueblo, las esquinas, disfrutando un refresco con pan o galletas, ofrecido por el dueño de la tienda (raras veces) y porqué no decirlo; la buena voluntad de uno de los receptores de las historias.

Don Vicente Jerónimo Hernández, quien nació el año de 1897 en la Hacienda conocida como Joya de Palos Blancos, propiedad de los españoles de apellido Castaños; comentaba lo siguiente.

“Para 1910, yo tenía 13 años y ya me daba cuenta de las injusticias de los capataces y administradores, la gente trabajaba mucho en los ranchos y haciendas; tallando ixtle, cuidando el ganado, como las vacas, sacando tierra de los estanques, bueno todo el trabajo de una casa grande, pero ya se escuchaban voces de la peonada que decía,… mucha gente está inconforme con los patrones y un profesor lucha por los derechos de los pobres”…,..

Otro revolucionario, don Ignacio Martínez Castillo, siempre le platicaba a su hijo Julián Martínez Bernal, “Mire hijo, la revolución es muy dura, los federales se llevan a los hombres y mujeres de leva, los mal preparan y les dan las armas para defender al gobierno, quedándose muchos huérfanos; a nosotros nos llevaron de un punto llamado los Jacales hasta Monterrey, ahí combatimos, pero nos escapamos y regresamos escondiéndonos entre los cerros y en un lugar llamado San Antonio Piedra Nevada nos unimos al profesor Alberto Carrera Torres y acudimos con él a tomar la ciudad de Tula el 21 de Mayo de 1911, muriendo en la refriega Servando Martínez, después de la primera parte de la Revolución, me retiré a cuidar a mi familia en los escondites de las sierras del pueblo”…..

El reconocido veterano de la Revolución, don Román Bernal Covarrubias, daba testimonio verdadero de los soldados que se habían lanzado a la lucha armada con su general Carrera Torres en el municipio de Bustamante, … Y era un verdadero placer escuchar a Don Toribio Tejada Ruiz, platicando en la tienda del primo Guillermo Rodríguez Ríos, todas las tardes, sobre los acontecimientos revolucionarios en la villa de Bustamante, donde los federales se dieron un agarre con los carreristas desde el panteón municipal hasta una cerca de piedra del solar de don Miguel Salas y que por supuesto los federales salieron corriendo rumbo a la Joya de los Herrera al ver la superioridad de los carrerista.

Mientras don Martín Correa Pérez, quien nació el 12 de noviembre de 1897 y murió el mes de Enero de 1987 a la edad de 90 años, hombre de estatura mediana, pero con una inteligencia muy clara y si era necesario entablaba un dialogo en inglés o con lenguaje fino, pues había estado unos años en Estados Unidos de Norte América y regresó a Bustamante para quedarse.

Pero que alegría caminar a caballo por los carriles de los potreros o por el camino de afuera de Bustamante a San Rafael, donde podíamos encontrarnos con un señor de ojos muy vivarachos, de voz suave entrado en años, pero que todavía montaba un burro manso, su nombre, Hilario Ríos Reyna, ejidatario, con la parcela muy cerca del estanque de don Victoriano Ríos su padre y quien fue testigo de los albores revolucionarios. Pues ya tenía 12 años cuando se inició el movimiento armado, siendo testigo de una ejecución cuando se encontraba trabajando la tierra del predio conocido como “La Virgen”, acompañando al señor Fructuoso Alemán, quien les estaba diciendo: “Se comenta mucho del levantamiento en armas del profesorcito Alberto Carrera Torres, pero: ¿cuándo puede contra el gobierno, el gobierno tiene muchos soldados, armas y dinero para acabar con los revoltosos, pronto los matarán?”.

Apenas había terminado las palabras, cuando se empezaron a escuchar unos cascos de varios caballos, se dio cuenta que era el contingente de Carrera Torres y que se deja caer en el arroyo más cercano y no supimos más de don Fructuoso, … otro individuo que era guardia voluntario de la presidencia municipal, conocido como el “huitlacoche”, fue reconocido por los soldados carreristas, estos levantaron las carabinas 30-30, le apuntaron, jalaron el gatillo y el huitlacoche fue hombre muerto, los soldaron continuaron su camino rumbo a San Rafael y después a ciudad Tula.

Para terminar el presente resumen, considero importante dar a conocer la valentía de Don Pedro Trejo Hernández. Quien conoció al Gral. Villa y comentaba emocionado: Mi jefe militar había tomado preso a un enemigo de la Revolución que el general Francisco Villa, lo quería vivo y tenían que llevárselo a donde lo pedía, a una estación de ferrocarril retirada del punto en que se encontraban, pero con medidas de seguridad muy efectivas y concretas, claro que con las contraseñas especiales y fue comisionado para ese delicado encargo el joven soldado Pedro Trejo Hernández. Las indicaciones que recibió de su jefe fueron las siguientes: “Usted llevará al reo hasta la estación señalada, claro que usted no conoce a mi general Villa, pero por las señas que usted llevará, lo reconocerá mi general, ya le mandé un telegrama a mi general para que lo identifique. En su hombro llevará un sarape y en el sarape una flor roja, no se valla a mover de la estación cuando llegue, pues mi general Villa le llamará por su nombre y le preguntará por el reo. Aseguraba don Pedro en las charlas con sus hijos, efectivamente, después de un rato que llegué a la estación indicada, me llamó una persona y me preguntó por el reo, me llamó por mi nombre, le respondí que ahí lo tenía, se lo entregué y con una sonrisa me dijo: Muy bien muchachito, regrese con su jefe, déle las gracias y mis saludes”. ¡Fue así como conocí a mi general Villa!......,…

Don Pedro Trejo Hernández, después de la revolución, se dedicó a trabajar calladamente en Bustamante, dónde fue comerciante, ganadero y político con suerte, funcionario municipal y estatal, contrajo segundas nupcias y después de 1973, salió a establecerse en la capital del estado, ciudad Victoria, para estar al cuidado de su hija Palmira, quien ahora se desempeña en una carrera educativa.

De ésta manera, doy cuenta ante ustedes de algunos veteranos de la Revolución he hijos de los mismos, que nos dieron libertad y justicia social durante la Revolución Mexicana de 1910, hasta nuestros días.

3Entrevista realizada el 22 de septiembre de 1991 al C. Julián Martínez Bernal, (hijo) en V. Bustamante, Tamaulipas, por el cronista.